Tips para recuperar y sanar a tu Niño Interno Herido

El Niño Interno está presente dentro de nuestro cuerpo físico; él nos recuerda la autenticidad, ingenuidad, alegría, inocencia, felicidad, plenitud, paz, armonía en nuestras vidas, pero casi todos lo tenemos herido, haciéndose presente, entonces, en nuestras vidas la tristeza, desesperación, frustración, rabia, amargura, depresión… No te puedes perder: ¿QUIERES SABER SI TU NIÑO INTERNO ESTÁ HERIDO? […]

¡Cuidado! Los traumas en la infancia pueden producir enfermedades crónicas

Hemos tocado muchos puntos sobre los traumas en la infancia, especialmente a nivel emocional, pero no podemos dejar pasar por alto uno muy importante y es referente a una de las consecuencias físicas que esto arrastra, pues estas heridas no sanadas pueden producir enfermedades crónicas. No dejes de ver: LAS HERIDAS EMOCIONALES DE TU INFANCIA DETERMINAN […]

Conoce los rasgos asociados a traumas de la infancia ¡Te entenderás y entenderás a muchas personas!

Los traumas de la infancia definen nuestra personalidad como adultos, pero, muy poco hemos sido capaces de comprender, analizar y, sobre todo, sanar esto; viviendo así una etapa adulta un poco complicada, incomprendida, frustrada… Pero, la buena noticia es que todo esto tiene solución. Mira también: LAS HERIDAS EMOCIONALES DE TU INFANCIA DETERMINAN TU VIDA ADULTA […]

Las heridas emocionales de tu infancia determinan tu vida adulta ¡No lo pases por alto!

¿Sabías que tus emociones en vida adulta dependen de cómo haya sido tu infancia?, Sí, esas heridas, sentimientos, experiencias, palabras, vacíos, sueños, logros… en fin, todo lo que hayas vivido y cómo tus emociones lo hayan tomado en tu infancia será el reflejo de tu vida adulta y aquí debo alertarte que… ¡Así descubrirás mucho […]

¿Perdonar a quien te ha lastimado? Sí, ¡Es posible y necesario!… Mira cómo

La verdad es que cuando eres lastimado por alguien, muchas veces, no vuelves a ser la misma persona; esas cicatrices pareciera que se quedarán allí marcadas, sobre todo cuando sientes que no habías merecido ese daño; son heridas que, además, no parecerían cerrar nunca, y así te vas cerrando a las posibilidades de un perdón. […]