Las heridas emocionales de tu infancia determinan tu vida adulta ¡No lo pases por alto!

¿Sabías que tus emociones en vida adulta dependen de cómo haya sido tu infancia?, Sí, esas heridas, sentimientos, experiencias, palabras, vacíos, sueños, logros… en fin, todo lo que hayas vivido y cómo tus emociones lo hayan tomado en tu infancia será el reflejo de tu vida adulta y aquí debo alertarte que… ¡Así descubrirás mucho de ti, en el Aquí y en el Ahora!

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Llega un punto en nuestras vidas que nos paramos a pensar: ¿por qué soy así?, ¿por qué esto me afecta de esta manera?, ¿por qué me pasó tal cosa?, ¿por qué atraigo personas o circunstancias repetitivas?… y es que muchas veces no somos conscientes de qué es lo que nos bloquea o provoca temor, pero te cuento que ¡El origen de todo está en lo aprendido cuando éramos niños!

Sí, la plena verdad es que las experiencias dolorosas o traumas vividos durante nuestra infancia influyen en nuestra vida adulta, así como también, las experiencias positivas. Y ese cúmulo de cosas es lo que conformará una parte de nuestra personalidad.

En este sentido, es de vital importancia enfocarse, por un momento, en esas experiencias negativas para así poder sanarlas antes que esas heridas se hagan más profundas y terminen perturbando nuestra conducta.

Las experiencias dolorosas que afectan nuestra vida adulta más comunes son:

  • Miedo al abandono

Generalmente, las personas que están afectadas de esta forma es porque vivieron abandono durante su infancia; entonces, como adultos se manifiesta en la dificultad para estar solos, así como también al abandonar relaciones y proyectos prematuramente. Manejan esto como un mecanismo de defensa al no querer revivir este trauma de abandono.

  • Temor al rechazo

Ésta es una de las heridas emocionales más profundas, debido a que involucran el rechazo y la descalificación de nuestras vivencias, pensamientos y sentimientos. Puede estar provocado por cualquier tipo de rechazo, proveniente de padres, familia o hermanos, impidiendo la construcción adecuada de una buena autoestima.

  • Humillación

Este problema se genera cuando existe desaprobación y críticas hacia lo que hacemos, destruyendo así la autoestima infantil y generando adultos dependientes. Además, a modo de defensa, se puede aprender a ser egoístas e, incluso, llegar a humillar a los demás.

  • Traición

Este problema se presenta cuando de niño te has sentido traicionado por alguno de tus padres, al no cumplir sus promesas; esto genera personas adultas controladoras y con un carácter fuerte.

  • Injusticia

Esta herida emocional se presenta cuando los padres son fríos y autoritarios. Pues, demasiadas exigencias generan un adulto con sentimientos de ineficacia, inutilidad y frustración, al mismo tiempo que traerá como consecuencias la rigidez, la obsesión por el orden, el perfeccionismo y la incapacidad de tomar decisiones con seguridad.

Sea cual sea tu herida emocional, lo más importante es aprender a identificarla y, posteriormente, sanarla para así tener una vida adulta en plenitud. Para ambos casos (identificar y sanar) existen diversas terapias que te pueden ayudar, siempre y cuando tu corazón esté abierto a lograrlo.

H/T – Yoamoloszapatos

 

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