Conoce los rasgos asociados a traumas de la infancia ¡Te entenderás y entenderás a muchas personas!

Los traumas de la infancia definen nuestra personalidad como adultos, pero, muy poco hemos sido capaces de comprender, analizar y, sobre todo, sanar esto; viviendo así una etapa adulta un poco complicada, incomprendida, frustrada… Pero, la buena noticia es que todo esto tiene solución.

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Como te he insistido mucho, la infancia es una etapa sumamente decisiva y trascendente en la vida del ser humano, debido a que las experiencias físicas, psicológicas y emocionales que se vive en esta etapa dejan huellas duraderas en el cerebro.

Pero, esto tiene su solución a través de procesos terapéuticos o de una elaboración personal profunda.

En este sentido y en esta oportunidad quiero explicarte ciertos rasgos que denotan claramente la presencia de traumas de la infancia no superados. ¿Por qué?, pues, con esto podrás, en primer lugar, revisar si alguna de esas características está presente en tu personalidad como adulto; y, en segundo lugar, para que aprendas a comprender y aceptar sanamente (sin caer en abusos hacia a ti) a otras personas que tienen una forma de ser particular y, quizá, hasta ayudarlos u orientarlos.

Entonces, comencemos:

Inhibición

La inhibición es el retraimiento de la personalidad, esto consiste en invisibilizar emociones y sentimientos. Sí, es como quedarse en un rincón apartado de la propia vida. Es el caso típico de las personas que se cohíben de decir lo que piensan o de hacer lo que desean, ya sea porque sienten miedo de hacerlo o porque sencillamente no se les ocurre nada.

Esto conlleva al hermetismo, al aislamiento y a una gran dificultad para relacionarse con los demás, incluso, de tenerle temor a los otros. Estas personas prefieren pasar desapercibida.

Irascibilidad, mal humor, frustración

Otro de estos rasgos es que en estas personas heridas en su infancia se percibe un cúmulo de ira, sin embargo, no son personas violentas. Pero, sí son intolerantes a la frustración y reaccionar agresivamente. Además, no tienen paciencia para ciertas cosas y se enfadan con facilidad.

Infravaloración personal

Las personas heridas en su niñez y que no han sanado suelen tener problemas para valorarse a sí mismas; éstas se sienten por debajo de los demás o, al contrario, muy superiores. Pero, éste último solo en apariencia, tomándolo como un mecanismo para compensar la pobre opinión que tienen de sí mismos.

Estas personas rechazan los halagos por no creerse lo suficientemente buenos y lo ven como un engaño o burla. No pueden entender cómo alguien tiene buen concepto de ellas, siendo que ellas mismas se detestan.

Disculparse constantemente

Alguien con traumas de infancia siente que todo lo que dice o hace puede molestar a los demás, entonces comienza a disculparse por todo, incluso, por cosas que no debería hacerlo.

En ese tipo de acciones se ve la huella de una crianza restrictiva, quizás humillante y con pocas expresiones de afecto.

Huir del conflicto o vivir en él

Las infancias traumáticas suelen desarrollarse en una familia altamente conflictiva, donde los desacuerdos y las agresiones eran la norma. Cualquier palabra o cualquier acto podían desencadenar problemas, recriminaciones e incluso humillaciones. Por eso la persona puede crecer con miedo o con fijación por el conflicto.

Entonces estas personas van a huir de él en cualquier circunstancia. Incluso son capaces de pasar por encima de sus propias convicciones con tal de evitar una contradicción.

Ahora ya puedes comprender que ni tú ni los demás con algunas de estas características en su personalidad son malas personas sino que llevan arrastrando heridas de su infancia que no han podido sanar o no han tenido la oportunidad.

Pero, como te he dicho antes, todo esto tiene solución; cada día los estudios y las terapias de sanación son más profundizadas, obteniendo grandes resultados.

Sólo debes tener en cuenta que los traumas de la infancia no se resuelven por si solas o de forma mágica, es necesario trabajar en ello para que no terminen invadiendo tu personalidad y así vetando, por completo, el crecimiento y la capacidad de ser felices y de vivir en plenitud.

¡Te invito a comenzar tu proceso de sanación, porque te lo mereces… Bendiciones!

H/T – Lamenteesmaravillosa

 

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