Tips para recuperar y sanar a tu Niño Interno Herido

El Niño Interno está presente dentro de nuestro cuerpo físico; él nos recuerda la autenticidad, ingenuidad, alegría, inocencia, felicidad, plenitud, paz, armonía en nuestras vidas, pero casi todos lo tenemos herido, haciéndose presente, entonces, en nuestras vidas la tristeza, desesperación, frustración, rabia, amargura, depresión…

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Pero, ¡Ya es hora de solucionar eso! Sí, ¡Es hora de sanar tu Niño Interno! Así, que a continuación te presento una serie de acciones que puedes hacer para comenzar este camino de sanación:

Visualizarlo e imaginarlo a menudo

No se trata de volver al pasado en sí, basta con cerrar los ojos, visualizarlo, imaginártelo, para sentir esa conexión emocional con ese niño que un día fuimos.

Háblale y empatiza con lo que sufrió

Lo más importante para este niño es sentirse comprendido, visto y escuchado por nosotros. Debemos prestarle atención y mimarlo, pues, esas caricias verbales tienen un efecto increíble en él.

Abrázalo y amalo

Dale todo el amor que podamos; nunca es tarde para logar una infancia feliz. Sí, nuestra misión ahora es transmitirle todo ese sentimiento de amor.

Realiza actividades que te conecten con ese niño sano

Esto depende de tus gustos y personalidad, de lo que te recuerde a tu niño. Puedes bailar, ir al teatro, hacer algún deporte, jugar con la pelota, ir a la peluquería…

Pasa tiempo con niños para inspirarte en su alegría

Si tienes hijos, genial, pero también puede ser un sobrino, primo, amiguito, que nos contagie de esa alegría.

Dedica tiempo para cuidar de ti

Mímate, cuídate, regálate tiempo de calidad; no olvides el autocuidado, esto hará más fácil el proceso de sanación de esas heridas emocionales de tu infancia que nos pudieron haber dejado huella.

La verdad es que el proceso de sanación puede ser un trabajo arduo, incluso, largo, y extenso; deberás trabajar en esto de muchas formas, a través de terapias; pero, es importante, que desde ya comiences a poner empeño en ello y vayas sumando avances; cada granito de arena que pongas por tu niño hará que éste se comience a sentir feliz y sanado.

Cuando logres esto, verás a tu niño interno con una expresión indudable de alegría, se verá contento de poder contar con alguien que lo escuche, proteja y ame tal y como es. Pues, ya saldrá de esa sombra y en esa búsqueda de cariño y amor en sus padres.

El niño, cuando ha recuperado su capacidad creativa y de juego es capaz de saltar, correr y sonreír sin máscara ninguna. Sólo necesita ser, vivir y experimentar para ir aprendiendo cómo gestionar las emociones que va sintiendo internamente.

H/T – Psicoemotionat

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