Cómo sanar el niño interior herido y recuperar el niño interno sano

Como ya te he mencionado antes, todos tenemos y llevamos un niño interno, el cual, por lo general, ignoramos, olvidamos y hasta seguimos hiriendo.

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Este niño interno es el responsable de nuestra autenticidad, alegría y disfrute, pero no le damos la debida importancia que tiene; sí, este niño que llevamos dentro define nuestra esencia, gracias a él podemos sentir emociones, conectarnos y ser amorosos con nosotros mismos y con los demás.

Pero hay dos tipos de niño interior: el herido y el sano; ambos conviven dentro de nosotros y es necesario conectarnos con los dos para lograr la plenitud, la paz, la alegría, el amor y nuestra esencia en la etapa de adultos.

Ahora bien, vamos, en primer lugar, a sanar el niño interno herido

Este niño interno herido es aquel que está esperando que alguien lo ame, acepte, reconozca y quiera, pero ese alguien no termina de llegar. Entonces, ahora, como adultos, nos toca ayudar a ese pequeño a que pueda aceptar los traumas emocionales para luego soltarlos.

Para esto, vamos a:

  • Visualizarlo e imaginarlo con frecuencia

Acude a la imaginación y la visualización para poder acceder a tu niño interior. No hace falta volver al pasado, ni tener una máquina del tiempo. Tan solo cierra los ojos para sentir una conexión emocional con ese niño que un día fuimos.

  • Hablarle y empatizar con lo que sufrió

Sí, este niño herido necesita sentirse comprendido, visto y escuchado por nosotros. Mostrándole nuestro amor con caricias verbales y descubriremos qué efecto tienen nuestras palabras en él.

  • Abrazarle mentalmente y darle todo el amor que podamos

Este niño debe recibir todo el cariño que no tuvo en el pasado. Ahora es nuestra misión transmitírselo.

  • Realizar actividades que te ayuden a conectar con ese niño sano

Actividades como: bailar,  teatro, o un deporte divertido pueden ser ejemplo de aficiones que nos hagan disfrutar a partir de ahora.

  • Pasar tiempo con niños para inspirarte en su frescura alegría

Si tenemos hijos, éstos son geniales para poder contagiarnos su felicidad. Sino también sirven: sobrinos, hijos de amigos, o algún voluntariado con niños para poder recuperar nuestra frescura.

  • Dedicarte tiempo para cuidar de ti

¡Ey! No podemos olvidar el autocuidado, pues, es una manera también, de sanar a este niño herido. Cuantos más mimos y tiempo de calidad pasemos con nosotros mismos mejor. Más fácil será ir sanando las heridas emocionales de la infancia que nos pueden haber dejado huella.

¿Listo?

Perfecto, ahora vamos a recuperar al niño interno sano

El niño interior sano tiene alegría en su rostro, está contento de poder contar con alguien que le escuche, que le proteja y que le quiera tal y como es. Sí, ya no necesita buscar el cariño y el amor en sus padres, por ejemplo. Ahora puede encontrar ese reconocimiento en nosotros mismos como adultos amorosos que podemos llegar a ser. ¡El niño se ha recuperado!

Sólo necesita ser, vivir y experimentar para ir aprendiendo cómo gestionar las emociones que va sintiendo internamente.

Ahora, cómo adultos, nuestra labor es ayudar a este niño interno a que descubra lo maravilloso que es. Sanar sus heridas por lo tanto pasa por abrazarle, tener empatía y aceptación hacia lo que vivió el niño herido. De esta manera podrá convertirse en un niño sano y alegre con muchas experiencias para vivir plenamente.

H/T –  Psicoemocionat

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