Todos en la vida tenemos la necesidad y el don de relacionarnos y socializar con otras personas, pero, a veces, no todo es tan color de rosa, pues, aun cuando es un regalo para nosotros esto de relacionarnos, hay que tener sumo cuidado y saber identificar a las personas correctas que atraemos a nuestras vidas.
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Y, ¿Por qué digo que hay que tener cuidado con saber identificar las personas correctas? Pues, porque existen personas toxicas, aquellas que impiden que te sientas bien, seas feliz o que se interpongan en tus metas.
Estas personas apagan nuestra vitalidad, nos desgastan, generan estrés, y malestar psíquico. Nadie es inmune a su comportamiento. Por eso, además de reconocer cuándo nos encontramos verdaderamente ante un perfil de estas características, también es necesario saber cómo manejarlos, cómo tratarlos.
Pero, por ahora y para comenzar, te orientaré para que aprendas a identificar a estas personas toxicas:
Son egocéntricas
El primer rasgo de estas personas tóxicas es que hablan continuamente y en exceso de sí mismas. Sí, ellas son el centro de toda atención, son ese agujero negro donde todo se dirige, ese epicentro que insiste en ser alimentado, atendido, tenido en cuenta y hasta venerado.
Son pesimistas
Los discursos de estas personas están llenos de quejas, críticas y pesimismos. Suelen sacar el lado oscuro a todo lo que les propongas o les cuentes. De la misma forma, es muy complicado alcanzar un objetivo o realizar cualquier tarea junto a este tipo de perfil, porque son expertos en encontrar problemas a toda solución.
Son victimarios
Estas personas asumen el rol de víctima para ser el centro de atención. Esta estrategia les permite ser validadas y disponer a su antojo de todos nuestros recursos, de todas nuestras energías.
Falta de empatía
Los perfiles con dicho comportamiento sabotean autoestimas. Carecen de esa empatía primordial con la que ser conscientes del efecto que sus dinámicas tienen sobre los demás. No solo no son capaces de calzarse en los zapatos ajenos, sino que además, no tienen intención alguna de hacerlo. Ellos son ese punto de referencia único y absoluto por donde debe orbitar todo el universo.
Son envidiosas
Desear lo que no se tiene y odiar a quien tiene aquello que se anhela, es una fuente de sufrimiento y de inmadurez absoluta que tienen las personas toxicas. Es además el motivante de muchas conductas agresivas. Aparecen los desprecios y esos odios donde se haya camuflado esa sensación, la de la envidia que lo devora.
Son infelices
Las personas con comportamientos tóxicos no son felices y es que quienes viven este tipo de actitudes y comportamientos no entienden de inteligencia emocional. No se responsabilizan de sus actos ni de los efectos de los mismos. Se frustran con facilidad, no manejan la envidia, no saben canalizar su ira, no entienden sus tristezas… Carecen de esa solvencia emocional con la que poder invertir en bienestar y felicidad.
No se alegran por los logros de los demás
La verdad es que una persona toxica no compartirá tus alegrías ni te dará aliento en épocas complicadas. Al contrario, será esa mirada que se incomodará con tus éxitos y que vendrá raudo y veloz cuando fracases para intensificar aún más la herida.
En fin, ¡Debes tener cuidado con estas personas! Pues, son nocivas para tu bienestar mental y… ¡Atención! pueden ser de tu familia, amigos, hermanos, compañeros del trabajo o de cualquier otra parte donde tengas que interaccionar con personas.
Ahora que ya sabes identificar a una persona tóxica, te invito a estar atento a mi próxima publicación, donde podrás aprender a evitar o saber manejar a estas personas, para que así no influya en tu crecimiento personal y no afecte tu evolución.
H/T – Lamenteesmaravillosa